tu familia te da vergüenza

Aunque muchas personas no quieran aceptarlo de viva voz, en muchas ocasiones puedes sentir que tu familia te da vergüenza. ¿Qué hacer en esos casos? ¿Qué hay detrás de ese sentimiento? Y sobre todo, ¿cómo salir de allí y cuándo es necesario alejarse de la familia?

tu familia te da vergüenza

Una historia de vergüenza

Quise escribir este artículo porque una de mis tías me contó una historia sobre una prima lejana que me llamó mucho la atención.

La historia es un poco larga, pero si voy al tema central todo comenzó porque Clara tenía un novio y él quería conocer a su mamá. Clarita vivía en otra ciudad, en la capital, y su madre en el pueblo. Ante la petición del novio, la hizo venir a la ciudad y concretó una cita en la peluquería para su madre, para que le cortaran el pelo y la peinaran.

El problema fue que no había disponibilidad para el mismo día de la visita del novio, así que tuvieron que ir a arreglarle el pelo el día anterior. 

– Clara: Mamá no se vaya a despeinar hasta mañana, yo creo que es mejor que no se acueste porque se le va a aplastar ese pelo. Me hace el favor y duerme aquí en la sala en el sofá y sentada para que no se le dañe ese peinado.

+ Mamá: Bueno, mijita. 

La mamá quería que su hija se sintiera bien con ella y no avergonzarla frente a su novio y entonces durmió ahí sentada, no solo esa noche, sino la siguiente también porque el novio volvía.

Cuando volvió al pueblo le dijo a mi tía:

+ Mamá: Ay mija que dicha volver al pueblo y poder dormir otra vez bien. 

* Mi tía: Pero Clarita usted por qué se prestó para eso, cómo se le ocurre aguantarle eso.

+ Mamá: Mijita, pobrecita mi chinita, yo no quería hacerla quedar mal.

A los ojos de mi tía, la mamá de Clara era una mujer maravillosa, amorosa, preparada, muy trabajadora y sencilla. No sé a los ojos de Clara cómo la vería, el caso es que no solo se avergonzaba de su mamá, sino que jamás quiso que su novio, que después se convirtió en marido, conociera a su padre que tenía una parálisis y no podía caminar. Jamás permitió que su marido fuera al pueblo y conociera a nadie de la familia.

Esta historia me hizo pensar mucho sobre los casos en que uno o varios miembros de la familia te dan vergüenza. ¿Qué está detrás, qué nos está diciendo sobre nosotros y cómo salir de ese sentimiento?

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La mirada de los demás

El sentimiento de vergüenza tiene una conexión muy estrecha con el valor que le das a la mirada del otro frente a ti. Pones en una posición muy alta la opinión y la validación de los demás frente a lo que haces, dices, tienes o eres. Cuando te avergüenzas por algo, te está mostrando que le das mucho peso a la mirada del otro, incluso por encima de la tuya. Te imaginas además que la opinión del otro frente a ti será negativa, incluso antes de conocerla.

Hay una relación con tus inseguridades, con la necesidad de ser aceptada por el otro o la sociedad en general. Crees que si no eres lo que se espera de ti, no serás integrada, respetada, amada. La trampa es que muy pocas personas encajan en estos estereotipos de manera natural. Tal vez te esfuerzas por ser eso que crees que deberías ser, pero que no eres en el fondo. 

El ser auténtica es aún un gran desafío en nuestra sociedad. Mucho más para las mujeres que históricamente no hemos podido ser quienes queremos ser, sino lo que otros quieren de nosotras. 

Cuando lo que te avergüenza es tu familia en el fondo es avergonzarte un poco de ti misma. Al fin y al cabo eres una parte de ella, en ella te construiste y le asemejas. No quiere decir que seas igual a ellos, o a esa persona en particular de tu familia que te avergüenza. Pero sí fueron y son parte de la dinámica que compuso tu personalidad y que te impulsó a estar donde estás hoy.

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Sentirte responsable por los miembros de tu familia

Pero una cosa es que tú hagas parte de un clan, con sus cualidades y sus defectos, y otra que tú seas responsable por lo que hacen o dejan de hacer sus miembros. Aun como miembro de un grupo, con una historia común, unos valores colectivos; cada quien es responsable de sí mismo.

Cuando te sientes responsables por lo que dicen o hacen otros miembros de tu familia es cuando más surge la vergüenza. Sientes que es tu responsabilidad que todos se comporten “apropiadamente” o como si lo que hacen o dicen fuera culpa tuya. 

Cuando el comportamiento de uno o varios miembros de tu familia perturba tu paz, no eres responsable de esa persona, pero sí de los límites que pones con ella. Te doy un ejemplo: 

Si sabes que el tío Luis se emborracha en todas las reuniones familiares y se pone agresivo, no lo invitas al cumpleaños de tus hijos y listo, se acabó el problema. Si al tío le molesta ser excluido y te lo manifiesta, puedes incluso decirle directamente, de manera amorosa, que su comportamiento en las últimas reuniones no ha sido apropiado para el cumpleaños de un niño y que prefieres no poner en riesgo la diversión de tu hijo. 

Incluso puedes decirle que con mucho gusto podrá participar en otro tipo de reuniones que tú organices, pero que él no tendrá acceso al alcohol. El tío Luis tendrá el derecho a escoger si quiere ir a la próxima reunión bajo esas condiciones, o no ir.

Pero si no sabes poner límites, porque te da pena qué dirá el tío Luis o tu Mamá, por no haberlo invitado o porque se ofenda, pues pones tu paz por debajo de la opinión del otro. Vuelves a caer en la trampa del qué dirán, pero ahora del lado de tu familia.

Hay un dicho que me gusta mucho y es: “es mejor ponerse una vez colorado, que ciento morado”. Quiere decir que es mejor afrontar de una vez una situación difícil; decir lo que haya que decir, aunque te cueste, que estar amargado cada vez que se presenta una y otra vez la misma situación.

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Cuando tu familia te da vergüenza por secretos familiares

También puede suceder que tu familia te da vergüenza por algo de su pasado, o por cierta información que no queremos que salga a la luz. Te avergüenza ese pasado familiar, aunque no seas tú quien esté involucrado en el tema, pues se siente como una mancha o algo por lo que debes pagar, una culpa, un karma que expiar. 

Te recomiendo leer este otro artículo sobre el tema: Los secretos familiares y por qué no se habla de Bruno. 

Sin embargo, no solo no es tu responsabilidad lo que hayan hecho o sigan haciendo, uno o varios miembros de tu familia, sino que incluso puede que esa sea tu gran fortaleza. Lo que vienes a aprender en esta vida, los retos que debes sortear, tienen mucha conexión con tu familia de origen.

Tu familia es la escuela perfecta para tu aprendizaje en esta encarnación. Recuerda que no es al azar que naciste en esta familia en particular (Lee este artículo para saber más en profundidad sobre el tema: ¿Es verdad que los hijos eligen a sus padres antes de nacer?)

Además, si a alguien no le gusta algo de tu familia, pues es que no tiene por qué gustarle. No tienes que caerle bien a todo el mundo, ni tu familia tampoco. Alguien que no quiere estar contigo por la familia que tienes, es alguien que no termina de aceptarte a ti. 

tu familia te da vergüenza

Si tu ideal de familia está lejos de la realidad

Cuando tu familia te avergüenza puede ser también una llamada de atención sobre un deseo de perfección imposible de alcanzar. ¿Cuál es tu ideal de familia? ¿Qué te imaginas que debería ser una familia “normal”?

Pues te cuento que ninguna familia es perfecta. En todas las familias hay personas que han hecho cosas reprochables, que no encajan en las normas sociales, hay peleas, engaños, mentiras, rencores, desigualdades, etc.

Habrá miembros de la familia con los que tengas más cosas en común que con otros. Habrá comportamientos que no te agradan o no te hagan bien y ahí puedes decidir si es necesario tomar distancia.

No porque alguien sea miembro de tu familia estás obligado a invitarlo a tu casa o a tus actividades. Hay personas con las que es mejor tener una relación a distancia por tu sanidad mental. Si los otros miembros de tu familia quieren seguir relacionándoselas con esa persona, es su decisión y también está bien.

Mientras no haya una aceptación de la realidad, es decir, de lo que es y no de lo que tú quisieras que fuera tu familia, vas a seguir sintiéndote avergonzada. No está en tus manos cambiar a nadie, cada persona es lo que es, y es responsabilidad de ellos como sean. Incluso si esas personas son tu familia directa como tus padres.

Además, nada es blanco o negro, seguro que hay cosas buenas en tu familia o en ese familiar que no soportas. ¿Por qué concentrarse en lo que no te gusta en vez de en lo bueno? 

En todo caso, si necesitas acompañamiento en tus procesos, te dejo información sobre nuestros talleres para que tomes acción y empieces a sanar hoy. También puedes escribirme directamente si necesitas ayuda personalizada. Recuerda que no tienes que hacerlo sola, Pranalan te acompaña.

Autor

Es una de las cofundadoras de Pranalan. Terapeuta desde hace más de 10 años: Maestra de Reiki, tarotista y ha trabajado con cientos de mujeres de toda Latinoamérica. Se especializa en el tema de relaciones de parejas pues ella misma ha experimentado grandes amores, grandes pérdidas, un divorcio y también encontrar el amor nuevamente.

Andrea es además escritora, empresaria, madre de dos hijos y vive en Panamá.

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