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Mi historia con la Ansiedad

¡Hola! Mi nombre es Annie Cervantes soy parte de la comunidad de Terapeutas Pranalan y hoy voy a hablarte de un tema muy en boga: LA ANSIEDAD.

Quiero hablarte de este tema tan denso, pero desde un nivel personal, he venido y estoy viviendo un proceso con ella, que me ha dejado tantas enseñanzas que tocarlo de una manera más íntima, ayudará a comunicarte mejor lo que ha dejado en mi vida.

Quisiera compartir contigo desde el corazón, desde esa parte más sensible y contarte como ha sido para mí vivir con ansiedad, estoy segura de que te identificarás con muchas de las situaciones que he vivido.

ATAQUES DE PÁNICO, LOS PRIMEROS SÍNTOMAS

EL RETO DE VIVIR CON ANSIEDAD CONSTANTE

ANSIEDAD: EL MENSAJERO DE VIDA

SANANDO LA ANSIEDAD

ATAQUES DE PÁNICO, LOS PRIMEROS SÍNTOMAS

Con un ataque de pánico, así se presentó la ansiedad en mi vida.

Un día normal como cualquier otro, me encontraba en un evento en el colegio de mis hijos, llegué a la institución bien y dispuesta a disfrutar de una maravillosa conferencia. 

Justo al inicio de la misma, empecé a sentir una extraña sensación, ¡un vacío terrible en el estómago que nunca antes había experimentado! el corazón, se me fue (literal) a 230 pulsaciones por minuto, sentí como poco a poco me sofocaba, me faltaba el aire, mi visión se ponía en negros y además mi presión arterial se disparó.

No conforme con esta terrible sensación física, comencé a sentir una insoportable angustia, un miedo que me rebasaba 

¿Miedo a qué? ¡No lo sé! 

En ese momento: 

🟣 A morirme.
🟣
A no volver a ver a mis hijos.
🟣
A no haber logrado tantas cosas que tenía pendientes.
🟣
A no lograr mis metas. 

Afortunadamente la amiga que estaba sentada a mi lado se dio cuenta,  yo solo alcancé a decirle: “Ayúdame por favor” interiormente solo dije: “Dios mío todavía no, no me quiero ir, quiero ver a mis hijos crecer, no me lleves por favor”

Esto fue solo el comienzo, de ahí a la enfermería el corazón desbocado, la presión disparada y el miedo irreal, casi fóbico… Y es que los ataques de ansiedad son así: REPENTINOS, VIOLENTOS e INVASIVOS.  

Luego de la estabilización y de estar ya en casa en reposo, pasaron unos días, así vinieron más ataques de pánico vino otro y otro… hasta que terminé en el Cardiólogo, quien después de hacerme mil y un estudios y encontrarme físicamente bien, concluyó que lo mío eran Episodios de ansiedad

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EL RETO DE VIVIR CON ANSIEDAD CONSTANTE

El diagnóstico del doctor me sorprendió, me parecía poco probable ¿Por qué iba a yo a tener ansiedad? 

🟣 Mi vida era casi perfecta
🟣
No tenía preocupaciones
🟣
Mis hijos estaban bien,
🟣
Mi esposo con un buen trabajo
🟣 Y yo, viviendo en un buen ambiente.  

¿Qué me faltaba o que situación me podía poner contra las cuerdas para sentirme así? 

Pero eso, era apenas el inicio de un gran reto a vencer….

Vivir con ansiedad te pone al límite, porque después de experimentarlo no solo tienes miedo a lo que te provocó el miedo, sino que también sientes miedo a volver a experimentar los ataques de pánico. 

El solo hecho de imaginar o pensar que puede volver a pasar, el corazón se acelera otra vez, el vacío se instala de nuevo y con él la sensación de ahogo,  todo acompañado del miedo frenético e irracional.  

Pero bueno volviendo a mi historia salí del cardiólogo, tranquila por saber que mi corazón estaba bien, y acompañada de un montón de nuevos amigos:

La “sensación” constante que algo va a pasar, que ahora me acompañaría día y noche.

El vacío en el estómago al que casi me he acostumbrado

Y la incesante actividad mental en un ir y venir de cuestionamientos más profundos de los que nunca habían pasado por mi cabeza: ¿Qué me está pasando? ¿Por qué siento angustia, desesperación, miedo? ¿Voy a poder salir de esto?

Así empecé el reto de vivir con ansiedad constante, y un cambio repentino que llegó para quedarse en mi vida:  Medicación para poder dormir, mi decisión fue no tomarla durante el día, porque me negaba a estar “dopada”, acepté tomarla por la noche solo porque considero prioritario dormir y descansar. 

Aprender a vivir con ansiedad

Mi reto fue aprender a convivir con los síntomas de la ansiedad durante el día, esto me llevó a buscar diferentes alternativas para poder controlarla: 

🟣 Terapias de Neurofeedback.
🟣
Ejercicios de respiración.
🟣
Meditación.
🟣
Ejercitarme. 
🟣
Eliminar definitivamente el café de mi vida, etc. 

Aun así continuaba sintiéndome igual o a veces peor.

Avanzando en esta nueva realidad traté de entender de manera técnica que me disparaba o como podría yo eliminar de tajo los ataques de ansiedad y sus conocidos malestares ¡Como si el hacerlo fuera tan fácil como bajar un tutorial en You Tube! 

Pero la verdad no fue así, ni fue tan fácil. 

La desesperación me llevó a ir más allá, entrar en las aguas profundas de mis emociones ¡Quién me iba a decir que esto sería tan difícil! 

¿Saben por qué? Porque me di cuenta de que mi vida no era tan perfecta, ni tan despreocupada como yo pensaba, aunque mi mundo material estaba en orden, mi mundo interior era un verdadero caos, y esta era una verdad que no me encontraba lista para aceptar, Allí inició la siguiente etapa: el mensaje que la Ansiedad traía a mi vida.

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ANSIEDAD: EL MENSAJERO DE VIDA

Si, así como lo lees, la ANSIEDAD es un mensajero, que viene a decir…

No, más bien a gritar: ¡BASTA! ¡PARA! ¡YA ES SUFICIENTE! 

En mi caso ese mensajero llegó después de evadir constantemente lo que sentía, de mirar a otro lado y hacer como que en mi vida no pasaba nada, después de: 

🟣 De tragarte enojos.
🟣
De no poner límites
🟣
De vivir complaciendo a todos menos a mí.
🟣
De fingir que todo estaba bien, o mejor dicho cerrar los ojos para no ver que las cosas estaban mal. 
🟣
De encerrar miedos.
🟣
De guardar frustraciones 
🟣
De abandonar mis sueños. 
🟣 …
En pocas palabras, de abandonarme interiormente. 

¡Me di cuenta de que mi energía estaba totalmente desenfocada, que mi potencial estaba totalmente desperdiciado! 

Para mí fue devastador darme cuenta de que mi vida era en realidad UN AUTENTICO CAOS, muchas heridas sin sanar y aún más cargas sin soltar, abandono, situaciones por perdonar.

Durante todo este proceso descubrí que al crecer pensamos que por ser adultos y cumplir con ciertas metas pasamos la página y olvidamos lo que vivimos de niños. ¡TREMENDO ERROR! 

Tuve que empezar por entender de donde venían mis dolores, mis pérdidas, mis abandonos y mis miedos, mis grandes y profundos miedos enraizados en la infancia. Empezar a enfrentarlos, a entenderlos y a aceptarlos y luego uno por uno irlos trabajando.

Si la vida fuera un auto de carreras, el motor de esta sería la infancia, que hace que el auto falle si no está en “buenas condiciones”. 

La niña abandonada

¿Recuerdas que mencioné que no entendía de dónde venía esto? ¿Qué mi vida era perfecta? 

Pues a fin de cuentas resulto que la niña herida y abandonada en mi interior estaba gritando para que yo la escuchara, que todo lo que no tenía resuelto en la infancia, estaba impactando seriamente mi vida actual, la relación con mi esposo, con mis hijos, con mis amigas, con mi familia y lo más importante conmigo…

Hubo situaciones en la infancia que me afectaron muchísimo (que en otro espacio te platicaré), sobre todo la relación con mi mamá. 

Pensé haberlo superado y perdonado, pero no  fue así, no se trata solo de perdonar a la persona más importante que tiene cada ser humano, hace falta ir más profundo, sanar las heridas y las creencias que esa situación me había dejado. 

Eran heridas tan profundas que cuando las toqué (en terapia) me di cuenta de que esa ansiedad que se disparó a los 45 años no era nueva, venía desde niña, un miedo terrible, al que en mi niñez no tenía la manera de interpretarlo o de ponerle un nombre. 

A mis 45 años descubrí que ese miedo atroz siempre me ha acompañado, cambió de piel conforme yo iba creciendo, a veces se escondía, a veces salía, y evidentemente al evadir con una cosa y con otra, lo fui dejando, hasta que llegó el día en el que ya no se pudo esconder ni evadir más. 

Algo muy curioso que viví fue que cada vez que el ataque se iba, inmediatamente venían unas ganas infinitas de llorar, era como una necesidad de limpieza y de desahogo de mi ser. 

A lo largo de este camino poco a poco fui comprendiendo que la Ansiedad no era en realidad un enemigo, el enemigo real era la evasión y la falta de atención de todos los sentimientos, emociones y episodios de mi vida que tenía inconclusos y sin resolver, a los que debía sumar algunos episodios de mi vida actual que también me estaban generando una infinita angustia. 

Cada conducta evasiva, cada emoción desatendida, cada sentimiento reprimido es como una gotita que va llenando poco a poco tu ser, cuando llega el día ya no te puedes contener más literalmente explota, somatizándose en el cuerpo de muchas maneras, algo que seguramente tú ya has experimentado.

Ahora si te puedo decir que la meditación, la terapia, la respiración, el ejercicio empiezan a funcionar. De nada sirve buscar opciones alternativas si antes no contactas contigo y tus dolores, es bien importante ir de la mano de un buen terapeuta y sobre todo ser absolutamente honesto contigo, para que por medio de esas terapias puedas ahora si tocar y sanar eso que tanto te duele. 

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SANANDO LA ANSIEDAD

 (De mi experiencia te puedo decir que comprendí que no hubo y no hay nada más terapéutico y sanador que hacer consciente el miedo, el enfrentarlo y ponerte cara a cara con él. 

Dejar de aparentar ser el (la) fuerte, el (la) que todo lo resuelve. Atreverte a aceptar tu vulnerabilidad, tu fragilidad y tu derecho a expresarlo y a sentirlo. Así fue como empecé a trabajar y sigo aún trabajando y sanando con terapia y otras herramientas de soporte de las que ya te he hablado.

Paso a paso me he dado cuenta de todos los huecos que había en mi vida:

🟣 De mi falta de amor por mí misma
🟣
De mi falta de aceptación de mi cuerpo, de mis capacidades, de mi rol de mamá, de esposa, de hermana, de hija. 

Cuando comencé a sanar, poco a poco todo se fue acomodando en su lugar, como si se tratara de un Gran Rompecabezas. Todo empezó a fluir, y por fin pude conectar conmigo.  

¿Ves como al final la ansiedad no fue tan mala como nos lo han hecho ver? Es un simple mensajero de todo lo que callamos.

Hoy estoy consciente de que todavía hay mucho camino por recorrer y mucho trabajo por hacer y puedo decirte que estoy aprendiendo a vivir en el aquí y el ahora, a no darle tanto peso a la mente, y a conectar con mi esencia.

A lo largo de todo este viaje descubrí que ayudar es una de las acciones que más me apasionan, me llenan y me sanan. 

Hoy soy Biomagnetista, Reikista y estoy estudiando para convertirme en Coach Espiritual. Poder ver a mis pacientes felices, es una de las experiencias más satisfactorias que tengo el privilegio de vivir. Es reconfortante para mí usar todo esto que he vivido para abrirles un espacio y ayudarles a sanar sus heridas, es el regalo más grande que me dejó la ansiedad.

Quisiera invitarte a que sigamos compartiendo, sanando y creciendo juntos. Sobre todo, te invito a ver en tu interior, a tocar, no tengas miedo de hacerlo, créeme que lo peor ya pasó y que después de llegar al fondo lo único que nos queda es nadar hacia la superficie. 

Si estás [email protected] en trabajar conmigo en terapia  Haz clic Aquí.

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