como poner limites

Has oído hablar de lo importante que es poner límites y te preguntas ¿cómo poner límites de forma que no termines en pelea o te haga sentir mal? En este artículo te cuento por qué es importante poner esos límites, aprender a decir no y basta y todo de manera asertiva.

como poner limites

¿Qué es poner límites a una persona?

Se habla mucho de la importancia de poner límites a los otros, pero ¿qué quiere decir exactamente eso? o ¿cómo puedes saber que estás en una situación donde te haría bien poner límites? Poner límites se refiere a tomar las riendas de lo que pasa en tu vida. Decir que no cuando no quieres algo, pedir lo que sí necesitas, decir si algo no es aceptable para ti, o si algo te está haciendo mal. 

También tiene que ver con decir basta ante comentarios de los otros, sobre tu intimidad, sobre lo que deberías hacer o ser, sugerencias no pedidas, incluso si son aparentemente bien intencionadas. En resumen es reconocer primero lo que te hace bien y lo que no, y si algo no te gusta, no quieres hacerlo, te hace sentir incómoda, te hace sentir mal, decir: NO, o BASTA. Puedes, y te hace bien, poner límites en todos los espacios y relaciones donde te desenvuelves. Vamos brevemente con cada uno.

Poner límites a los padres:

La mayoría de los padres se sienten con el derecho de opinar sobre absolutamente todo lo que haces o dejas de hacer. Muchos critican, te dicen lo que deberías hacer y todo por supuesto en nombre del amor: ¡te lo digo por tu bien! Sin embargo, tú ya no eres un niño, no porque sea tu madre o tu padre tiene derecho a entrometerse en tu vida. Si te hace mal, dilo, explica amorosamente que es tu vida, son tus decisiones y que te hace mal las constantes críticas. Si no hay manera de conciliar con ellos, a lo mejor el límite debes ponerlo alejándote. 

Recuerdo la primera vez que una terapeuta me dijo que mi madre no tenía por qué opinar sobre cuántos hijos debía tener yo, y me pareció sorprendente. 

– ¿En verdad mi madre no puede opinar sobre que no debería tener más hijos?

+ Claro que no, mientras seas tú la que los está teniendo, cuidando y criando. Es solo tu decisión y la de tu marido.

Poner límites a los hijos:

Cuando están chicos les hace bien aprenderlo desde pequeños. Ellos necesitan tener esa contención, saber que hay reglas, están formando su personalidad y los límites les hace saber que hay un marco en el cual moverse. También es importante enseñarles a que respeten tus límites, tus horarios, espacios, etc. Esto va para toda la vida, no porque sean tus hijos y estén grandes, tienen derecho de entrometerse en tus decisiones, tú eres la madre o el padre. Hay un orden y ellos deben respetar lo que tú consideres, así a ellos no les guste.

Poner límites con tu pareja:

Una pareja son dos personas separadas con intereses no siempre iguales y tu pareja no tiene por qué saber todo de ti y controlar lo que tú haces. La pareja no tiene por qué tener acceso a tus cuentas de redes sociales, a tu cuenta bancaria, a tu agenda, etc., es tu pareja, no tu dueño. Son importante los límites y establecerlos con el otro y hacerse conscientes de qué está bien y qué no lo está. A mi pareja puede no gustarle que yo tenga amigos hombres porque es inseguro, tú puedes establecer algún límite que te parezca bien a ti y le dé tranquilidad a él, pero no tienes por qué renunciar a amistades porque tu pareja es insegura. Cada quien se hace responsable de sus emociones y de su trabajo personal. Los acuerdos tienen que ser bidireccionales, no es un buen límite si tú no puedes hacer algo y el otro sí o viceversa. 

Poner límites en el trabajo:

Tienes ganas de dar todo, pero tienes que aprender a respetar tu bienestar. Hay unos horarios de trabajo y otros horarios para descansar. Puedes negociar con tu jefe o colegas esos horarios, flexibilizarlos, pero no eres un esclavo al servicio de alguien. Cuando no pones esos límites, termina siendo en detrimento tuyo y de la empresa, pues, te vas a descompensar y eres menos productiva. Llega a acuerdos que beneficien a todos y no porque alguien esté en posición jerárquica superior, tienes que obedecer en contra de tu bienestar.

Poner límites con tus amigos:

Cuidado con el chantaje emocional de los amigos. Que alguien sea tu amigo no le da derecho a hacer lo que sea y decir lo que sea. He escuchado muchas historias de personas que se enojan porque sales con otra amiga y no la invitas. ¿Quién dijo que tienes que invitar a tu amiga a todo? Si esa es tu dinámica, puedes amorosamente decirle que también quieres estar con ella, pero en otra ocasión, que ahora querías estar en otro lugar. Piensa, ¿qué es lo que te imaginas? Que va a dejar de ser tu amiga, que te va a empezar a excluir a ti de sus planes, que va a hablar mal de ti. ¿Es realmente tu amiga o es alguien que tienes de amiga porque sientes que es peor de enemiga? Un buen amigo te respeta, no usa la información que tiene de ti en tu contra, no se permite hacer comentarios hirientes o burlarse de ti. 

Poner límites con extraños:

En ocasiones puede que te cueste poner límites con gente con la que ni tienes ninguna relación. Por qué tendrías que quedar bien hasta con los extraños. Si alguien te llama a ofrecerte algo y a ti no te interesa, inmediatamente di que no estás interesado y no pierdas tu valioso tiempo. Puede que al principio te cueste porque pienses que es descortés, pero y ¿hacerte perder tu tiempo es menos importante?

En una ocasión me sucedió que un tipo que cuidaba los carros en un estacionamiento al que iba con regularidad me llamaba Reinita. Las dos primeras veces no dije nada aunque me molestaba y a la tercera me dije: por qué me tengo que aguantar que este tipo me llame así, si me molesta y voy a tener que seguir viniendo todas las semanas. Así que a la tercera vez le dije amablemente: 

– Disculpe Señor, no me gusta que me llame Reinita, por favor pare de hacerlo.

El tipo se sorprendió, pero no me dijo nada. A la semana siguiente volvió a llamarme Reinita y ahí ya le dije con más firmeza: 

– Señor, ya le había dicho que no me llame así, así que le pido que no me vuelva a llamar así.

+ Señora, es que aquí hablamos así, no es falta de respeto.

– Por la razón que sea, si yo le digo que no me llame así, no vuelva a hacerlo. 

Nunca más volvió a decirme Reinita. Todo ese tipo de pequeñas cositas que parecen sin importancia, pero que vas permitiendo día a día, de gente cercana y no tan cercana, es lo que va agotándote y drenando tu energía. Así que no hay cosa pequeña, si no te agrada, puedes decir que no y punto.

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¿Por qué no puedo poner límites?

Poner límites no es algo que se dé tan natural si nunca te lo enseñaron. Hay muchas razones por las cuales te cuesta ponerlos.

Miedo

En el fondo siempre hay un miedo detrás de evitar decir un no. Puede ser a que te rechacen, a que te critiquen, a no ser aceptado por alguien. Mientras sigas dando más importancia a la aceptación exterior, frente a tu bienestar, siempre vas a estar más al servicio de los demás que de ti misma y, por lo tanto, infeliz. Con el tiempo y la práctica se van quedando en tu vida las personas que te aceptan, aunque no siempre digas que sí a todo, o no les guste todo lo que dices o haces. Atraes relaciones más auténticas y otras se transforman, pues saben que si dices sí es porque realmente lo quieres.

Jerarquía

Además, vivimos en una sociedad que no cuestiona sino que obedece. Tal vez te aterra cuestionar a tus padres o jefes, a quienes sientes que están por encima de ti y a quienes debes obediencia. Nadie debe estar por encima de tu bienestar. Esto no quiere decir que vas a ser una grosera, irrespetuosa con todo el mundo. Efectivamente, vivimos en una sociedad jerárquica y hay unos órdenes que nos hacen bien. Los padres siempre serán los padres y deben estar en la jerarquía por encima de los hijos. Bert Hellinger, el padre de las constelaciones familiares, nos habla de la importancia de los órdenes del amor, sin embargo, esto no quiere decir que tienes que soportar todo, si tu voz no puede ser escuchada, es hora de irte de allí.

Las apariencias

Esto tiene mucho que ver con el querer siempre quedar bien. Darle demasiada importancia al qué dirán de ti. A lo mejor sientes que deber ser “buena” y eso lo traduces en: hacer todo lo que otros me piden. Créeme que cuando tu foco está afuera y tus relaciones se miden por lo que hagas por otros, nunca será suficiente. El que está en constante petición de que hagas lo que él/ella quiere, siempre encontrará que no diste lo que quería. Entonces para qué desgastarse así, si al final ni vale la pena. 

Evitar el conflicto

Da mucho miedo la confrontación, a lo mejor piensas muchas veces, que es mejor ceder a tener que casar una pelea. Pero poco a poco vas cediendo hasta que un día estallas. Si tuvieras el valor de decir NO a tiempo, las relaciones no se van erosionando, ni se rompen. 

Subestimar la situación

A veces puede que pienses que no es nada, que no te molesta hacerlo, que fue un comentario aislado, etc. Y eso se va a acumulando como una olla a presión hasta que estallas. Incluso con cosas pequeñas como la del tipo del estacionamiento. A lo mejor, si no digo nada, él me sigue llamando así y un día le pego un grito desproporcionado. Lo mismo pasa con la Madre, el Padre, el colega, el jefe, o incluso te desquitas con alguien que no tiene nada que ver.

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Beneficios de poner límites

Pero si es tan difícil e incómodo, ¿para qué vas a hacerlo? Porque cuando pones límites tienes la valentía de escucharte, de respetarte y de cuidarte, incluso cuando rompas la ilusión que otra persona tiene sobre ti. 

El gran tema es que si tú no te conoces, entonces no vas a saber lo que necesitas, no vas a identificar qué te hace bien y que no, y por ende te será difícil saber cuándo debes poner un límite de manera clara.⁣

Cuando lo pones en práctica, aumenta tu amor propio, te relacionas contigo misma de una forma más respetuosa y con el resto de una manera más honesta.⁣ Además:

– Decides tu propio camino, tienes las riendas de tu vida.

– Sales del piloto automático, cuestionas lo que pasa a tu alrededor y ya no te dejas simplemente llevar.

– Eres más auténtica

– Tienes relaciones más honestas, la gente sabe que cuando dices que sí es porque realmente lo quieres.

– Respetas tus límites y aprendes a respetar los de los otros.

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7 situaciones que te muestran que es necesario poner límites

Te muestro 7 situaciones en las cuales debes estar atenta y poner límites si alguien se está sobrepasando:

1. Cuando alguien opina de tu cuerpo, o de la forma en que eres y piensas, así ellos digan que es porque te quieren ayudar.

2. Cuando otros (papás, pareja, amigos) toman decisiones por ti, porque ellos, supuestamente, saben más que tú.

3. Cuando te das cuenta de que aceptaste ir a un lugar donde no querías estar.

4. Cuando escuchas todos los días quejas y negatividad de la gente cercana a ti.

5. Cuando estás en conversaciones donde no te sientes cómoda por la razón que sea.

6. Cuando hacen chistes o se burlan de ti constantemente.

7. Cuando dejas avanzar relaciones tóxicas y sabes que no son para ti, pero por miedo a estar sola no lo haces (este límite es para ti).

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¿Cómo poner límites? Pasos y ejemplos

1. Primero hay que empezar por detectar las situaciones, aunque no puedas cambiar nada.

Estar alerta y localizar cuando te sientes mal por algo (a veces respondes tan automáticamente que no piensas si te gusta o no lo que te están diciendo). Recuerda que sigues queriendo a esa persona, que no es egoísta ponerle un límite. Cuando lo tengas claro internamente, va a ser más fácil que ese límite salga solo.

Ejemplo: Todos los domingos tienes que ir a comer a casa de tu abuela. El próximo fin de semana analiza si realmente quieres ir, qué pasaría si no fueras, qué te gustaría hacer si no tuvieras que ir allá, cómo podrías negociar para no ir, etc.

2. Sé clara y directa

Comienza a decir tu opinión y lo que sientes de forma directa, pero amorosamente. No necesitas dar explicaciones. En caso de que quieras dar tus motivos, o te pidan explicaciones, puedes responder con algo breve.

Ejemplos:

– Esta noche voy a hacer una comida con varios amigos, quiero que vengas a las 8 pm, ¿vienes?

– No, gracias, hoy estoy muy cansada.

– Oye Silvia, será que me podrías prestar dinero, es que me están llamando del banco, tengo que pagar esa tarjeta, pero te prometo que te pago en cuanto me consignen una plata que estoy esperando. Dale, no seas malita, yo sé que tú tienes.

– Lo siento hermana, entiendo que necesites ese dinero, pero esta vez no puedo prestarte, la plata que tengo ya la tengo comprometida, quizá puedo ayudarte de otra manera.

3. Soportar cuando te sientas culpable

 Es normal que al principio te sientas culpable cuando dices que no. Es que no estás acostumbrada a hacerlo, o a no ir, o decir basta. Recuerda cuando presione la culpa que esto lo estás haciendo por ti, por tu bienestar y que no hay nadie más valioso que tú.

4. Si no te sientes segura pospón la respuesta

Si en algún momento no te sientes totalmente segura sobre lo que quieres hacer o la decisión que deseas tomar, puedes postergar tu respuesta para pensarlo mejor y ser más coherente con tu decisión. A lo mejor es culpa lo que sientes y por eso dudas, a lo mejor no estás segura de si quieres o no ir a ese paseo; no tienes que contestar inmediatamente. 

Ejemplo:

– Puedes llevarme al aeropuerto el viernes, mi vuelo sale a las 11 pm.

+ Uh, déjame verificar mi agenda porque no estoy segura de si puedo a esa hora.

– Tengo dos entradas para ir a una obra de teatro el jueves, tienes que venir conmigo, no puedes decir que no.

+ Uy, el jueves parece que le prometí a la abuela ir a visitarla, déjame ver si puedo cambiar el día.

5. Mantente firme ante los juicios

Cuando una persona cuestione tu “bondad” por el límite que le pusiste, tienes que ser firme y no ceder. No te enganches en la discusión en ese momento, si no sabes qué responder, gana tiempo para pensar y distanciarte. Si es inevitable la confrontación, responde firme, pero amorosamente que no es por ser “mala”, que tu aprecio/amor por él/ella no tiene nada que ver con tu decisión.

Ejemplo:

– Margarita, puedes ayudarme a terminar este reporte, es que ya tengo que irme a casa y el jefe pidió que lo entregara a primera hora.

+ Lo siento, yo también tengo que salir ya, tengo un compromiso que no puedo posponer.

– ¡Ay que mala eres! No se te puede pedir ningún favor, eres egoísta, apuesto que te vas a casa a descansar, no te importa que yo voy a tener que trasnocharme después de acostar a mis hijos, para terminar ese reporte.

+ Amiga, sabes que te aprecio, pero no puedo ayudarte. A lo mejor puedes hablar con el jefe para que te dé un plazo más.

6. Ofrece una solución alternativa

Si la conciencia te pesa demasiado, la culpa azota, quieres ayudar de alguna manera, o es una instancia donde no quiere generar conflicto, puedes ofrecerle a la persona alguna solución.

Ejemplos:

– Mañana tu hermana tiene que ir a una reunión a las 8 am y yo no puedo llevarla, organízate para que la lleves antes de irte al trabajo.

+ Lo siento Mami, pero mañana tengo yo también una reunión a esa hora, si quieres puedo contratar un Uber para que la lleve.

– (A las 5 pm) Raúl, el informe financiero lo quiero a las 9 am en mi escritorio

+ Jefe no alcanzo a tenerlo terminado para esa hora, pero puedo enviarle listo el primer trimestre para que empiecen a verlo y en el transcurso de la mañana le envío el resto. 

La clave para establecer límites, no es solo decir NO, o basta, o no me gusta, sino en aprender a comunicarlo de manera asertiva y no reactiva.⁣ Aprender a decir NO, requiere valor, es un proceso que implica conocerte e identificar tus deseos y hasta donde estás dispuesta a ceder.⁣

Si te está costando poner límites en tus relaciones laborales y familiares, necesitas encontrar la verdadera razón por la cual te cuesta hacerlo. Muchas veces tienes que ver con heridas de infancia que se activan. En todo caso, si necesitas acompañamiento en tus procesos, te dejo información sobre nuestros talleres para que tomes acción y empieces a sanar hoy. 

También puedes escribirme directamente si necesitas ayuda personalizada. Recuerda que no tienes que hacerlo sola, Pranalan te acompaña.

Autor

Es una de las cofundadoras de Pranalan. Terapeuta desde hace más de 10 años: Maestra de Reiki, tarotista y ha trabajado con cientos de mujeres de toda Latinoamérica. Se especializa en el tema de relaciones de parejas pues ella misma ha experimentado grandes amores, grandes pérdidas, un divorcio y también encontrar el amor nuevamente.

Andrea es además escritora, empresaria, madre de dos hijos y vive en Panamá.

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