Ser la mama de tu pareja

¿Alguna vez te ha pasado que te sientes como la madre de tu pareja, o que tu pareja se comporta como hijo y no como esposo/novio? En este artículo te voy a hablar de por qué sucede esto y más importante aun, cómo evitar ser la mamá de tu pareja.

Ser la mama de tu pareja

Señales de que actuas como la mamá de tu pareja

Este comportamiento, aunque parezca extraño, es mucho más común de lo que te imaginas. De hecho, es muy probable que tú o las parejas a tu alrededor y en tu familia, tengan esto tan arraigado que lo consideren normal. Tal vez ni te planteas si estás actuando como madre en tu relación, solo piensas que eres especial con tu pareja, que la amas y por eso la cuidas, etc. 

Te voy a dar algunas pistas para que te hagas consciente de si tú o personas cercanas se comportan como madres con sus parejas, con ejemplos.  

🟣 Tienes necesidad de cuidarle a tu pareja:

De hecho, si tú no estás pendiente, tu pareja no se cuida. Eje: come mal, no duerme suficiente, no va al médico cuando se siente mal. 

🟣Te anticipas a sus necesidades: 

Va a salir y tú ya le tienes listo un suéter abrigado para que no pase frío. Te pide algo y tú ya lo habías comprado porque sabías que él lo iba a necesitar.

🟣 Crees que tiene necesidades que él no ha expresado:

Le pides la cita en el médico porque está tosiendo mucho en las noches. Está reparando algo y tú le llevas una bebida por si tiene sed.

🟣 Haces cosas por él que piensas que son por su propio bien:

Le tiras sus cigarrillos cuando él no se da cuenta, le escondes los chocolates, lo obligas a ir a visitar a su madre o a llamarla.

🟣 Eres regañona (lo reprendes):

Pero ¿cómo no lo vas a hacer si no hace lo que tiene que hacer? Tienes que repetirle una y otra vez las cosas y mostrarle que lo está haciendo mal de nuevo.

🟣 Tomas sus responsabilidades como tuyas con la excusa de que él no sabe hacer eso, o no se le da bien hacer eso:

Él dijo que se encargaba de colgar los cuadros, pero la verdad es que es malísimo, así que mejor lo haces tú o contratas a alguien. Tenía que llevar unos documentos a la notaría, pero a él se le olvida todo y mejor vas tú y lo haces como tiene que ser.

🟣 Tú estás a cargo de planificar todo en casa y el otro solo hace lo que se le pide:

Eres como una administradora, planificas cada detalle, compras lo que se necesita y tu pareja solo colabora en las tareas asignadas. Si estás desbordada te dice cosas como: ¿pero por qué no me pediste ayuda?

🟣 Te encargas del orden de la casa, incluyendo las finanzas: 

Dentro de esa planificación están incluidas todas las tareas y pagos, tienes miedo de dejarle a tu pareja que pague algo porque piensas que lo va a olvidar. Si le asignas esa tarea, todos los meses tienes que recordarle el monto a pagar, aunque sea el mismo, él no logra recordar cuánto es que cuesta.

🟣 Le recuerdas sus tareas cada día como: oye, saca la basura, paga el colegio de los niños, etc.

🟣 Dices cosas como: no llegues tarde, porque yo te conozco y sé que se te pasa el tiempo.

Si sueles tener tres o más de estos comportamientos, te estás comportando como madre y no como pareja. Ninguno de los anteriores son comportamientos de un rol de pareja equilibrado y sano.

Ser la mama de tu pareja

No es lo mismo cuidar a la persona que amas, que maternarla

Leyendo la lista anterior, tal vez te preguntas si entonces no puedes ser especial con tu pareja, cuidarla, mostrarle que la amas, consentirle cuando está enfermo, etc. La línea es delgada entre ser amorosa con tu pareja y tratarla como a un hijo. 

Por supuesto que puedes ser consentidora con cosas que le gustan a tu pareja. Hacer una división de tareas donde tú haces lo que te es más fácil de la casa y él se encarga de otras cosas. Pensar en el bienestar del otro y hacerle sugerencias para que mejore su calidad de vida, recordarle algo importante que se le olvidó, etc.

Pero cuando es algo recurrente, cuando la sensación es de que las responsabilidades de la familia/casa/pareja, recaen en ti principalmente, estás jugando un papel que no te corresponde. Tal vez te sea difícil verlo porque en nuestra sociedad y en las familias hispanas (sobre todo en las latinoamericanas), es tan común que la mujer se comporte como madre en las relaciones, que lo vemos como algo normal. Sin embargo, no lo es, y de hecho es muy dañino para tu relación en el largo plazo.

Ser la mama de tu pareja

¿Por qué actúas como la mamá de tu pareja?

Piensa en lo arraigado que están en nuestra sociedad estos roles de Mamá-pareja o Papá-pareja, que en la mayoría de canciones se llama Mami a la novia o en muchas relaciones las personas se llaman entre ellos Mami y Papi. 

La sexóloga Raquel Simone Varaschini nos dice que “Decirle a la pareja ‘mami’ o ‘papi’ puede dar lugar a distorsiones psicológicas porque implica darle un papel diferente del de amante y a la relación, una perspectiva diferente al romance”. Ni qué se diga de cuando se llaman bebé, mi chiquito, nena, etc. 

¿Será que no nos permitimos ser cuidados a menos de que seamos niños y nos cuesta tanto mostrarnos vulnerables ante otro adulto? Pueden ser tus heridas de infancia que se activan y buscas en la pareja alguien que las cure. Puedes leer este artículo sobre las heridas de infancia para ahondar en el tema: Las 5 Heridas De Infancia Y Cómo Afectan Tu Vida.

También está relacionado con formas de relacionarnos desde la dependencia y codependencia. En la dependencia tú sientes que no eres capaz de valerte por ti misma y buscas al otro para que lo haga por ti, para que te cuide, te cargue y dependes de tu pareja. Para saber más del tema puedes leer esto: ¿Cómo saber si tengo dependencia emocional de alguien?

En la codependencia haces que el otro, la pareja, dependa de ti; le haces todo para así ser indispensable y no correr el riesgo de que te abandone. 

Por supuesto que nada de esto lo haces conscientemente. Muy seguramente creciste viendo estos patrones como algo normal y ahora los reproduces en tu vida adulta. 

Tal vez tu madre se comportaba como mamá de tu papá o viceversa y no tienes una referencia de cómo es una relación de pareja, donde ambos se comporten como adultos responsables y haya una relación de iguales.

O puede ser que desde pequeña asumes roles que no te correspondes y tu relación de pareja no es la excepción. ¿Qué quiere decir esto? Que tal vez tú cumples el rol de Madre con tu mamá o de Padre de tu papá y ellos a su vez actúan como niños caprichosos o incapaces de hacer las cosas y tú tienes que resolver. Si llevas cargando por años responsabilidades que no te corresponden, se produce un desorden en el sistema. Eso hace que te cueste ocupar tu lugar. 

También si no fuiste cuidada de pequeña, te cueste recibir. Puede ser que tengas un desbalance en tu energía femenina, en el dar y recibir y estar con alguien que te da, resulta incómodo. Por lo tanto, aunque sea agotador hacer todo por el otro, es menos incómodo que recibir de tu pareja.

Por supuesto que estos patrones hacen que conectes con parejas que a su vez se comportan como niños, que no asumen sus responsabilidades y que buscan una mamá que los cuide.

Ser la mama de tu pareja

Consecuencias de actuar como la mamá de tu pareja

Si continúas cargando con tu relación y la mayoría de las responsabilidades de la familia, tu energía termina por drenarse. La dinámica de pareja se desequilibra y a la larga termina siendo conflictiva porque necesitamos que las dos partes estén igualados y que el dar y el recibir sea recíproco.

Puede que llegue el día en que estés harta porque quieres tener a un igual a tu lado, y no a un hijo a quién cuidar. O puede que sea tu pareja que al verte como madre quiera buscar en otro lado a alguien que sí sea pareja; sobre todo para divertirse, porque la madre generalmente no es tan divertida, son puras obligaciones.

Y también se te pasa la vida cuidando a una persona que en el fondo no te apoya a ti. Que cuando tú quieras algo importante para ti, tal vez no está dispuesto a ceder sus privilegios y su comodidad. Cuántas veces he oído de madres que quieren retomar estudios y no pueden hacerlo porque sus maridos son incapaces de cuidar a los niños unas cuantas horas, como si no fueran sus hijos también. O de mujeres que quieren un ascenso en su empresa y eso implica llegar más tarde a casa y la negociación más difícil es con el marido cómodo que quiere llegar a casa y que ella ya esté ahí y le tenga la comida lista. Parecieran cosas del siglo pasado, pero no lo son, sigue pasando y puede que no te lo digan tan directo así, pero sí haya un chantaje sicológico para que tú sigas en el mismo lugar y el otro siga siendo atendido. 

Si tú quieres hacer algo que sale de la rutina y que es por tu bienestar o felicidad, Eje: tomar una clase, cambiar de trabajo, ¡descansar más! Y tu pareja no está de acuerdo por el simple hecho de que va a trastocar la rutina y estabilidad de la casa, es una alerta. Por supuesto que cada actividad nueva trae un período de adaptación, pero una pareja equilibrada sabe que estos cambios son sanos y les permiten a ambos mejorar y ser más felices. (Lee esto sobre Cómo salir de la zona de confort).

Piénsalo al revés; si fuera tu pareja que quisiera hacer alguna de esas cosas (clases, ascenso, cambio…), ¿cuál sería tu reacción? 

Entonces, ¿qué puedes hacer para salir de este rol y conectar desde un lugar más sano?

Ser la mama de tu pareja

¿Cómo dejar de actuar como la mamá de tu pareja?

Lo primero, como siempre, es tomar consciencia. Si niegas el comportamiento infantil de tu pareja y le disculpas, pues esto nunca va a cambiar. 

Desde lo profundo es necesario un trabajo de sanación de:

🟣Observar tu manera de relacionarte desde la dependencia y/o codependiencia. 

🟣Abordar el miedo a ser abandonada, la necesidad de ser indispensable para el otro, el que te quieran por lo que haces y no por lo que eres. ¡No tienes que resolverle la vida a alguien para que te ame!

🟣También reconociendo estos patrones familiares dónde tú no ocupas el lugar que te corresponde Madre-hija, hermana—Madre, etc.  

🟣 Rescatar la relación contigo misma, más allá del rol de pareja y madre. Pensar un poco más en ti y tu bienestar. No tienen que estar los otros primero que ti misma.

Desde lo práctico, hay que empezar a cambiar el funcionamiento de la cotidianeidad:

🟣 No hacer sus tareas domésticas aduciendo que tú las haces mejor. Te pongo el ejemplo de mis hijos. Ellos tienen la obligación de lavar sus propios platos después de cada comida. Créeme que lo hacen mal, a veces da asco la comida que dejan pegada. Pero no importa, en algún momento lo van a hacer mejor, el punto es que entre en su cotidianeidad, que aprendan a hacerlo, que se responsabilicen. No tienes tú que lavarlos después de él, es también un trabajo para soltar el control de la perfección. ¿Por qué la casa tiene que estar perfecta? 

🟣 No cuidarle en exceso cuando se enferme como a un niño. Estar enfermo no te da privilegios adicionales. Si tiene que quedarse en cama, pues lo hace y va a la mesa para las comidas; eso no lo convierte en un príncipe en que hay que llevarle todo a la cama como si estuviera muriendo. Puedes respetar su necesidad de descanso, pero no exagerar por un resfrío, esguince, dolor de muela, etc.

🟣 Siempre tener espacios donde eres mujer/amante y no solo madre. Que tengas hijos o no, es muy fácil con el tiempo entrar en un rol en donde la casa es rutina y no haces el esfuerzo para divertirse juntos y conectar como la pareja que son. Incluso sin salir de casa, puedes hacer una cena romántica, tener un espacio sexy en la alcoba y no olvidar que también es tu amante.

🟣 No ser su secretaria, es decir, no recordarle lo que tiene que hacer, sus citas, sus obligaciones, etc. No eres su asistente personal, que se ocupe de lo que tiene que hacer. Al principio se le olvidarán algunas, pero con el tiempo lo integrará. Si se olvida de pagar el colegio del niño: le reenvías el email que te enviaron, o das en la administración el teléfono personal de él para que le cobren directamente. Pero aunque te cueste, suelta algunas de esas responsabilidades y dáselas a él, pero con total cabalidad.

🟣 No hacer cosas que él puede hacer por sí mismo. Yo tuve una pareja a la que le pedía las citas médicas, le acompañaba a la cita e incluso hablaba por él. El médico empezaba preguntándole por sus síntomas y el man no sabía ni qué le dolía, yo le corregía los síntomas cuando él hablaba. Él puede ocuparse de sus citas médicas, de tomarse sus remedios, etc.

🟣 No elegirle la ropa, ni planchársela, ni doblársela. ¿Te parece terrible lo que te estoy diciendo? ¿Crees que es un acto de amor hacerlo?, porque el pobrecito no sabe planchar, porque llega cansado de la oficina. ¿Es que tú no te cansas? Él puede ir con la ropa arrugada si quiere o pagarle a alguien para que lo haga. Mi madre me decía que si mi marido iba mal vestido eso ¡hablaba muy mal de mí! Qué horror. Pero la verdad es que es obligación y responsabilidad de cualquier adulto el cómo va vestido. Si quiere ir impecable, que se ocupe de ello.

🟣 No regañarlo. Una cosa es decir algo que no te gustó o que te molesta, otra cosa es regañar a tu pareja, recuerda que es tu igual, no es tu subordinado, ni tu hijo.

Este es un tema que me encanta, sobre todo porque lo viví en carne propia por años. Y por años me pareció que era normal comportarme así y que mi pareja fuera como un hijo. Pero también sé que es un alivio salir de ese rol de mamá-pareja, estar con alguien que es tu igual, responsable, que te apoya de verdad, que no hay que decirle lo que tiene que hacer, que es pareja realmente. Es una maravilla. Así que sé que tú también puedes hacerlo.

Si necesitas acompañamiento en tus procesos, te dejo información sobre nuestros talleres y cartillas de trabajo para que tomes acción y empieces a sanar hoy o puedes escribirme directamente si necesitas ayuda personalizada. 

Recuerda que no tienes que hacerlo sola, Pranalan te acompaña.

Autor

Es una de las cofundadoras de Pranalan. Terapeuta desde hace más de 10 años: Maestra de Reiki, tarotista y ha trabajado con cientos de mujeres de toda Latinoamérica. Se especializa en el tema de relaciones de parejas pues ella misma ha experimentado grandes amores, grandes pérdidas, un divorcio y también encontrar el amor nuevamente.

Andrea es además escritora, empresaria, madre de dos hijos y vive en Panamá.

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