Como Aprendí a Amarme

Hola, Mi nombre es Karina Rollet, y soy fotógrafa profesional desde hace casi 9 años, y hoy quiero contarte la historia de mi vida. Una historia como la de tantas otras mujeres, con intentos fallidos, con viajes por todo mi país, con el estigma de ser siempre la rara, una vida repleta de caos y el largo camino de la sanación y el amor.

APRENDIENDO A ENFRENTAR LAS PRUEBAS DE LA VIDA

MÁS KILÓMETROS Y MENOS KILOS

LA MAGIA DE LA SANADORA

UN PROCESO DE AMOR PROPIO QUE CAMBIÓ MI VIDA

EL REENCUENTRO CON MI TRIBU

APRENDIENDO A ENFRENTAR LAS PRUEBAS DE LA VIDA

Han sido muchas las pruebas que he tenido que enfrentar a lo largo de la vida, que para mí nunca ha sido tranquila, uno de los primeros recuerdos que tengo de conmoción en mi vida, fue la perdida traumática de mi padre, a mis 5 años.

Así que quedamos literalmente en la calle, con mi madre y mis 2 hermanos mayores que yo. Durante 1 año vivimos nómades de un lugar a otro sin tener un hogar, un poco en cada lugar.

Mi madre trabajaba 24 x 7 hasta que logró ahorrar para rentar una casa e irnos a un lugar, un hogar para los cuatro. 

Hoy miro atrás y no sé que fue peor ¿Si la pérdida de mi padre o las sesiones con los psicólogos? Para que no quedara Trauma decían, Yo era una niña sana, activa, que sonreía porque no entendía ese duelo; Sin embargo, recuerdo pasar horas eternas entre dibujitos absurdos y terapeutas con mala cara que no me han aportado nada, que hoy recuerdo hasta con sarcasmo, pero para llegar a eso pasaron algunas cosas…

Desde pequeña me vi forzada a aprender a vivir a mi manera, sin esperar reconocimiento de los demás, durante toda mi etapa educativa, fui la burla de todo los grupos por mi extremada delgadez. Era blanco del acoso, al recreo prefería no salir, tener que ir me costó años de llantos a escondidas de lunes a viernes.

Terminé mis estudios completos a mis 18 años y me puse a buscar mi primer trabajo. Un año después y tras hacerme todos los estudios médicos que puedan existir me diagnosticaron con Anorexia Nerviosa.

Un nuevo trauma más para mi colección: depresión, mi falta de ánimo, de mí “timidez “. Las huellas que las duras pruebas de la vida iban dejando en mí, una profunda falta de amor propio.

A partir del diagnóstico de anorexia comencé una nueva etapa de disciplina con la comida, disciplina con mi baja o ausente estima, sin embargo, a pesar de mis esfuerzos solo recibía regaños porque cada mes solo lograba aumentar 100 gramos, mi cuerpo rechazaba la comida de la misma manera en que yo rechazaba la vida. 

Ya con 20 años estaba muy cansada de todo. ¡Repasaba  mi corta vida y parecía que había vivido mil años! Me sentía sola, agobiada, incomprendida, cansada de todo. 

Cada mañana al abrir los ojos el mismo pensamiento venía a mi cabeza: 

¿Otro día más aquí? ¡Solo quiero morir! ¿Qué sentido tiene vivir, si no se puede reparar a alguien tan rota como estoy yo?

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MÁS KILÓMETROS Y MENOS KILOS

No quería vivir, así que varias veces intenté terminar mi vida, claro está sin éxito alguno. “Solo lo hiciste para llamar la atención de toda tu familia” me repetían los y las enfermerxs mientras me sometía a lavajes de estómago. 

Allí fue cuando decidí irme a vivir lejos, quizás solo quería escapar de la pesadilla de vida que estaba viviendo.

Por contradictorio que pueda parecer viaje mucho por todo mi país, a pesar de todos esos faltantes y carencias, mi familia trabaja con turismo y tenía pasaje libre donde quería y allá iba yo. 

Viaje sola de mochilera desde mis 12 años, con contingentes de personas, pero siempre sola, teniendo que cargar con él: “sos rara”. 

Así crecí entre las sombras, en soledad de mis pensamientos, inadaptada.

Cerca de mis 30 años mis amigas se comenzaron a casar, una tras otra

¿y vos Karina seguís sola? ¿No te pensás casar?

En poco tiempo, amigas, familias, conocidos, el barrio entero preocupados por mi estado civil. 

En este momento llegué al pico máximo de la Anorexia. 29 kg, con 1, 70 mts de altura, 30 años y a 1650 km de mi casa. 

Mamá me fue a buscar para traerme de regreso a Buenos Aires, a comenzar un tratamiento de verdad. Deje de mentir. No podía ni tomar agua, menos podía tomar decisiones

Cumplí mis 30 años con cócteles de pastillas de todos los colores, para cada horario, régimen de alimentación, escribir desde que comía, con quien, porque, y cada semana llevar esos apuntes frente a un “tribunal”. Esta era la última oportunidad que yo misma me daba. Reconozco y quiero decirlo que ese “tribunal” era un equipo de médicos de una humanidad y un amor que yo jamás había tenido ni sentido, por eso mi recuperación fue un éxito. Comencé a dar gracias por cada uno de ellxs y también por mí. Más tarde cambié el orden, primero gracias a mí y después gracias a ellxs.

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LA MAGIA DE LA SANADORA

Mis relaciones amorosas, de amistad, laborales eran horribles; Yo era una bomba de tiempo que nunca estallaba.

Viví cada una de las caras posibles de la violencia: física, psíquica, económica; porque No sabía como defenderme. 

No me sentía merecedora de nada, me creí ese cuento que por tantos años habían dicho de mí, me creí que era un bicho raro que no merecía nada en esta vida.

Fue por aquellos tiempos cuando conocí a Alicia, una mujer que hizo un poco de rol de madre mientras yo estaba lejos de casa, cuidaba de mí de manera amorosa, cuando yo no podía ni caminar me llevaba casi en brazos a pisar el pasto, la tierra, a abrazar un árbol, a mirar la luna y las estrellas. 

Ella me hablaba del universo, de amor propio, del respeto por mi vida, ella fue quien me abrió aquella puerta a ese camino que he estado recorriendo por más de 15 años. Un camino de lecturas, de aprendizajes de personas que se cruzaban, de experiencias, de encontrar personas que hablaban el mismo lenguaje que yo, así fue como el foco de mi atención fue cambiando de a poco…

Este camino me llevó a un destino inesperado, recuerdo hace 6 meses haber encontrado en redes sociales a laura, de almadelaura. Durante una interminable noche insomnio en pleno invierno y pandemia. Encontré fascinante su lenguaje, sus ejercicios, y un día vi un post de una charla que ella daba y era “gratis”

– ¿Gratis? Sí ya me lo van a cobrar – 

me decía todo el tiempo a mi misma y abriendo mi correo para que me llegara la cuenta a pagar.

 Eran los círculos de PranaLan. Comencé con el de Laura Sanabria “Ámate siento tu misma” 

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UN PROCESO DE AMOR PROPIO QUE CAMBIÓ MI VIDA

Aún recuerdo el 1er círculo… fue un sacudón a mi falta de amor propio, literal, sentí que se me movió todo por dentro. Fue una experiencia liberadora, cuando hablé y pude decir que era lo que me tenía así tan desempoderada y sin amor por mi misma.

Ese día sentí miedo, no me salía la voz y aunque hice la tarea de la semana, decidí no volver ni loca!. ¡Mi zona de comfort era muy linda para que alguien venga y me saque de allí! 

La siguiente semana no me inscribí, pero Laura me envió un correo con el link directo. “Te espero el martes a las 6 pm.” Fue todo lo que me escribió. 

Al mes había tomado el compromiso el más importante de mi vida y estaba trabajando en mí con dedicación. Esta vez nadie me obligó, por primera vez estaba tomando una decisión por mí y para mí. 

Mientras que Laura continuaba enviándome ese link y ese – Te espero a las 6 pm- pero fue una decisión asistir cada martes sin faltar. Además, participé en todos los círculos que PranaLan tenía. Casi sin darme cuenta en unos 2 meses mi entorno completo estaba mejorando. ¿Cómo era esto posible?

Y no, no hay recetas ni fórmulas mágicas para Amarse a uno mismo.
💜 Es una decisión

💜 Es tomar acción diaria
💜 Es atreverte a cambiar tu zona de comfort 

Pasar de “todo está mal, no sirvo para nada, soy una inútil…” a pararte, caminar y cambiar esa manera de tratarte. Levantarte cada día y modificar de a poco esas creencias limitantes, esa falta de respeto hacia vos misma, con tareas a hacer para vos misma, el compromiso fue y es conmigo MISMA.

Trabajar el amor propio es la aceptación, el respeto, las percepciones, el valor, los pensamientos positivos y consideraciones que tengo hacia mí misma y que además mejoró mi entorno, mis vínculos familiares y de amigos. 

Es un reflejo de como es la relación y los sentimientos que tenemos para con nostras mismas, hacia nuestro cuerpo, nuestros alimentos, nuestra personalidad, carácter, actitud, los vínculos, el amor y respeto por la vida. 

Cuando comencé a reconocer mi propio valor, empezó a aparecer el equilibrio que nunca tuve y busqué toda mi vida. Ese equilibrio se proyecta ahora hacia el exterior como un sentimiento de bienestar que se expresa de mil maneras y se goza!

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EL REENCUENTRO CON MI TRIBU

Lo más mágico que sucedió en este camino fue encontrar a mi Tribu, conecté con 9 mujeres maravillosas de lugares del mundo que no imagine antes que tendría amigas tan cercanas, a pesar de la pandemia, y a pesar de la distancia.

Nos conocimos en el círculo “El poder esta dentro de ti” de Laura Sanabria, y nos veíamos semana a semana a través de nuestras pantallitas, trabajando duro, allí comenzamos a formar nuestra Tribu, a caminar juntas

Nos acompañamos en este proceso que es un día a día, somos amigas, hermanas que sanamos juntas. Es un trabajo que es posible hacer al estar unidas, porque en esos días cuando querés tirar la toalla, está la tribu para sostenerte. Con ellas es el camino y para siempre.

Mi vida ha cambiado de muchas maneras, hoy:

💪🏼 Ante los problemas cotidianos no me meto debajo de mi cama a llorar los enfrento, veo la manera, reconozco que tengo valor para resolverlos.
💪🏼 Me siento más tranquila.
💪🏼 He cambiado de mis malos hábitos, por ejemplo, ya no me insulto ni me maltrato.
💪🏼 Siento más seguridad, más fortaleza. Me siento una mujer valiente y empoderada.
💪🏼 Hoy soy quien QUIERO SER y NO quien los demás QUIEREN QUE SEA.
💪🏼 Decido yo por mí.
💪🏼 Aprendí a poner límites.
💪🏼 Aprendí a decir NO sin tanta vuelta y sin sentir culpa alguna.
💪🏼 Aprendí a decir SI y con gusto. 

Y no, no es todo color de rosas ni voy a romantizar el tema, porque hay días donde me permito llorar, estar triste, y de no hablar con nadie porque no tengo ganas. Pero ahora eso está bien, porque lo hago desde el amor y la compasión. La aceptación de mi cuerpo y todas mis emociones.

Cada nuevo día cuando abro los ojos ya no digo más: “me quiero morir”, ahora abro los ojos agradezco estar viva, sana, feliz a mi manera, agradezco por quien soy, por lo que tengo y puedo asegurar que la vida es mucho más bella de lo que hubiera imaginado!

Me agradezco y me felicito por haberme animado a romper con esa estructura del victimismo. Por permitirme ser yo sin máscaras nunca más. Ahora, el poder que habita en mí.

Gracias Laura Sanabria por la generosidad, el aprendizaje, la paciencia, tu círculo y el cariño.

Gracias PranaLan por estos círculos que transforman vidas, como la mía.

Gracias a mi TRIBU por el amor y el aguante incondicional.

¡Gracias a la Vida que la vale la dicha ser vivida!

Si estás [email protected] en contratar a Karina para fotografías, puedes hacerlo a través de su correo • Karina Rollet • [email protected] 

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